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"Luego de dos siglos de paz, la sombra de una amenaza antigua vuelve a acechar a los Reinos Hermanos. En Ormuz, el Reino de los Hombres, un viejo mago recibe una inusual advertencia; en Alvaheim, el Bosque de los Elfos, extraños sucesos, demasiados para ser simples coincidencias, parecen corroborar los temores del anciano. En el norte desconocido, una fortaleza se levanta en secreto, y un antiguo símbolo de odio se enarbola desde lo alto de sus atalayas, levantadas con hierro, piedra y huesos. Hombres, Elfos, Enanos y Centauros deberán mantener vivas las Alianzas, que hermanan a sus naciones, para enfrentar la amenaza que se cierne desde el norte. La esperanza radica en la sabiduría recopilada en un antiguo libro desconocido y en los poderes de una extraña criatura de leyenda: el Jaguar Dorado. ¿Dónde se oculta esta criatura? ¿Cuál es su auténtica naturaleza? Un joven aprendiz de la Corte de Magos de Ormuz, puede ser la clave para desvelar este misterio místico, que marcará para siempre el futuro de cada pueblo y estirpe a lo largo y ancho de la Tierra de las Cordilleras..."

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jueves, 29 de julio de 2021

"SACHAMARKA" EN VIVE LA MAÑANA PASTO

El día de hoy, Julio 29 de 2021, a las 10:00 a.m., el escritor nariñense Juan David Bastidas Pantoja, autor de La Tierra de las Cordilleras estará presente en la sección "Enletrados" del programa "Vive la Mañana", con su obra #Sachamarka, novela de aventura y fantasía, ganadora del VI Premio CEPA de Novela Juvenil 2018, de la editorial española Tandaia.

Pueden ver la entrevista en el siguiente link: https://fb.watch/72tnSFFR6y/




¡Los esperamos!

martes, 27 de julio de 2021

¡GRACIAS SISTEMA DE BIBLIOTECAS SENA!

Compartimos con todos los seguidores de "La Tierra de las Cordilleras", el encuentro que tuvo lugar el día de hoy con los funcionarios del Sistema de Bibliotecas SENA Nariño, en el que participó el escritor Juan David Bastidas Pantoja.

Extendemos nuestros agradecimientos a todas las personas que en esta oportunidad nos acompañaron en este encuentro a través de la magia del "Jaguar Dorado"



lunes, 26 de julio de 2021

"EL ARTE DE CONTAR UNA HISTORIA"

El día de mañana, Martes 27 de Julio de 2021, a las 9:00 a.m., tendrá lugar un encuentro literario en el que participará el escritor Juan David Bastidas Pantoja, quien en esta oportunidad, gracias a la gestión del Sistema de Bibliotecas SENA Nariño, compartirá su experiencia con las letras y el arte, en una agradable terturlia en la que se dará lectura al primer capítulo del libro: "La Tierra de las Cordilleras. El Jaguar Dorado". 

A todos los seguidores del Jaguar Dorado, los invitamos a acompañarnos el día de mañana, en vivo, a través del siguiente link: 

https://youtu.be/Y1tCIsPo4Jw

¡No se lo pierdan!



domingo, 11 de julio de 2021

VERGÜENZA

Ni el café, ni el maíz, ni la música, ni el arte, ni la literatura, ni el mismo turismo que, en su momento fue la punta de lanza para que Colombia entera aceptara la nefasta política de la “seguridad democrática”, parecen ser ahora los productos de exportación o los grandes baluartes económicos que, según las élites gobernantes, le presentarán al mundo la verdadera cara de Colombia. Los terribles acontecimientos de Haití en la madrugada del 7 de Julio de 2021, demuestran que Colombia ahora tiene, como nuevo emprendimiento naranja de su elitista aristocracia criolla, exportar a sus manzanas podridas, bajo la modalidad de mercenarios y asesinos a sueldo, dispuestos a silenciar con plomo, (porque: “plomo es lo que hay y plomo es lo que viene”), a presidentes de países pobres. No es la primera vez, ya en el pasado, en Venezuela, tuvieron lugar casos similares, como la famosa “Operación Gedeon”, que implicó a militares colombianos.

(https://www.telesurtv.net/news/colombia-fiscalia-operacion-gedeon-20210316-0003.html) (https://agenciabk.net/narco82.pdf) 

Qué curioso… mientras el gobierno o, mejor dicho, el des-gobierno de Duque culpa a Cuba y a Venezuela de infiltrar las marchas durante el Paro Nacional, en un intento por derrocar a la supuesta democracia colombiana; en Haití, tropas colombianas, no de paramilitares, sino de ex soldados, incurren a sangre y fuego en la residencia del presidente para torturarlo de forma sistemática, rompiendo sus extremidades y disparándole en puntos determinados de su anatomía, para finalmente asesinarlo. Parece ser que, con el des-gobierno del uribismo, puede aplicarse aquel antiguo adagio de la sabiduría popular, el cual afirma que: “El que las hace, se las imagina.”

El mundo entero ha visto, gracias a la viralización por internet de los videos en vivo durante el Paro Nacional, las atrocidades cometidas por los miembros de la policía en contra de los manifestantes (https://www.youtube.com/watch?v=rmnzeJPpZKg) y, aunque traten de esconder el sol con las manos, afirmando que Colombia no está obligada a acatar los lineamientos y recomendaciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el des-gobierno ha quedado en evidencia, incapaz de hacer nada diferente a tratar de mantenerse a flote en un barco que hace agua por todas partes. Como si lo anterior no fuera suficiente, la noche del asesinado del presidente de Haití, el mundo entero recibió una terrible voz de alerta, pues la violencia de Colombia parece haber crecido de tal manera, que ya las fronteras del país son incapaces de contener el odio por más tiempo y aquellos que viven de la rapiña y el despojo empiezan a extender siniestros tentáculos hacia otros países. Parece ser que ya no les basta con el dolor y el sufrimiento de los colombianos, ahora quieren solazarse con el padecimiento de los ciudadanos de otros rincones de América Latina.

Y mientras las élites gobernantes se dedican a sus terribles y beligerantes “emprendimientos naranjas”, la gran mayoría de los artistas, autores, músicos y profesionales, los auténticos emprendedores y creadores de Colombia, continúan sobreviviendo a duras penas, en una lucha diaria por promover sus creaciones y productos que, debido a la falta de canales de distribución y oportunidades para trascender las fronteras departamentales (¡no digamos las nacionales!), terminan por quedarse estancados y desconocidos para la mayor parte del país.

Colombia es un país envuelto en una red de mentiras que, por muy firmes que sean sus hilos, al final parecen empezar a deshilacharse. A pesar de que hay tantas personas que aún piensan que bárbaros como Uribe son capaces de caer a una piscina sin siquiera salpicarse la ropa, la mayor parte de los colombianos son conscientes, no solo de la verdadera historia detrás de la violencia que ha azotado al país durante los últimos años; también han sido testigos de cómo, en tiempo real, las fuerzas armadas estatales y para-estatales, han hecho frente a las manifestaciones como si de una batalla campal se tratara. La violencia estatal que se ha vivido en las ciudades durante el Paro Nacional, no llega a ser más que una pequeña y macabra muestra, la punta del iceberg en comparación con las masacres que se han perpetrado en contra del pueblo colombiano, en muchas de las cuales no solo el ejército, también la institucionalidad se ha visto implicada.

(https://www.facebook.com/javierospina1992/videos/4757222177627326).

El descaro del des-gobierno y sus secuaces alcanzó proporciones inauditas; un buen ejemplo de ello es el hecho de que, aquellas “gentes de bien” luego de disparar armas (¿de fogueo?) en las marchas, ahora hacen convocatorias para cubrir los murales del Paro, a cuyas jornadas acuden senadoras, auxiliares de policía y empleados de servicios generales que no tienen forma de negarse a una orden de este tipo, por temor a perder el empleo. (https://www.youtube.com/watch?v=xwvXjolPb48). 



Mientras tanto, el fiscal Barbosa, henchido de orgullo, afirma que en tiempo récord fue posible capturar al abusador de menores Ismael Darío Lopera, cuando, en realidad, éste individuo se entregó voluntariamente en un C.A.I., en compañía de su abogado defensor. Las mentiras de Barbosa pueden contemplarse claramente en un video realizado por el abogado en cuestión, durante la entrega voluntaria del implicado, ya que en la grabación puede constatarse la agilidad de los uniformados para realizar el procedimiento que, según el fiscal, contó con más de cien hombres, de los cuales supongo yo, quien más sobresale, después de las tres mujeres policías que conversan despreocupadamente, es aquel que casi no puede abrocharse la cremallera de la chaqueta, mientras el abusador espera pacientemente a su lado para que le lean sus derechos y, finalmente, puedan procesarlo.

(https://www.facebook.com/marthamunoz922/posts/885748385487925?from_close_friend=1&notif_id=1625877360625788&notif_t=close_friend_activity&ref=notif)

Por todo lo anterior, el día de hoy Colombia no solo debe continuar cubierta de luto por todos sus hijos muertos a manos de las fuerzas del orden público y el paramilitarismo urbano; además, debe cubrirse de vergüenza, y de vergüenza mundial, pues el veneno que el uribismo ha añejado en las entrañas de la institucionalidad colombiana, ahora brota por diferentes frentes y no solo amenaza con deteriorar aún más al país, sino con contaminar a todo el continente. Colombia debe cubrirse, también, de vergüenza histórica. No solo ofende el hecho de que un total negacionista del conflicto interno como Rubén Darío Acevedo encabece el Centro de Memoría Histórica del país; también ofende recordar que, hace dos siglos, cuando el Pacificador Morillo emprendía la reconquista de las colonias de ultramar a sangre y fuego, Haití, el primer país libre de América Latina, dirigido entonces por el presidente Alexandre Petión, se convirtió en el único refugio seguro para aquellos que se enfrentaban al despotismo de la corona española; Petión, en nombre de Haití, colaboró con la independencia de las provincias de América del Sur, brindando barcos, armas, soldados y pertrechos que serían la base sobre la cual se cimentaría la libertad definitiva de América Latina; lo único que le solicitó a Bolívar, a cambio de su colaboración, fue la liberación de todos los esclavos en los territorios continentales libres del yugo de España. 

Fue José Hilario López, en 1851, quien finalmente cumpliría la promesa hecha en su momento al presidente de Haití. Tristemente, dos siglos después, Haití no solo debe cargar con la pobreza y la desigualdad que flagelan a su pueblo, también tiene que soportar la ingratitud de Colombia, pues su des-gobierno, que a diario hace gala de su incapacidad, de su criminalidad y sobre todo de su ignorancia, permitió que soldados, no paramilitares o guerrilleros, sino confirmados ex soldados del ejército colombiano, como en una macabra contradicción histórica, llegaran a esta isla del Caribe, no para luchar por un pueblo subyugado, sino para asesinar cobardemente a su presidente y dejar a la democracia de este país herida de gravedad. “Así le paga el diablo a quien bien le sirve”, afirma otro adagio de la sabiduría popular. Y, al parecer, así es como paga Colombia sus deudas con la historia…

Juan David Bastidas Pantoja.



sábado, 3 de julio de 2021

DOS MESES ENTRE SOMBRAS

“Yo pongo a mi vida los colores según mis necesidades, y empleo a veces mucho negro para comprender mejor a los seres y las cosas. Es en la sombra a menudo que brilla mejor la verdad.”

“En el Corazón de la América Virgen” – Julio Quiñones.

Han pasado dos meses en que la frustración y la furia del pueblo colombiano se desbordaron de las manos incapaces del petimetre presidente; tiempo en el que el cerco en torno a los derechos y libertades de los ciudadanos, se reduce día tras día; tiempo en el que el país y el mundo lograron constatar el bloqueo mediático en el que vivimos los colombianos, y que actúa como una venda sobre los sentidos para mantener la ignorancia cimentada en la barbarie, el miedo y la ilegalidad. Sesenta días en que las balas de los agentes estatales se llevaron por delante la vida de ciudadanos comunes y corrientes, de estudiantes y trabajadores, de artistas y cantantes. Dos meses en los que el gobierno corrobora su visión depredadora, al hundir el acuerdo de Escazú, y también su megalomanía al preferir invertir el tiempo del Senado en divinizar al carriel antioqueño, mientras le niegan a la juventud la matricula cero.

Dos meses, en los que Colombia perdió a grandes ciudadanos, como Don Raúl Carvajal, un anciano valiente, capaz de desenmascarar en las sesiones de la JEP, al general Mario Montoya, quien no contento con los crímenes que lleva a cuestas, se atreve a deslegitimar a sus tropas, al afirmar que, cuando llegan a los cuarteles, sus superiores deben enseñarles a utilizar el baño y a usar los cubiertos a la hora de comer. Así mismo, Don Raúl Carvajal fue capaz de decirle al ex presidiario Uribe la verdad en la cara, lanzando sobre su indiferencia y prepotencia toda la furia e indignación que guardaba en su alma, a raíz del asesinato de su hijo, un militar valiente que no le vendió el alma al diablo, al negarse a matar inocentes por una condecoración, razón por la cual, sus propios compañeros terminaron por asesinarlo.

(https://www.youtube.com/watch?v=J9abpVCWJ5A)

Han pasado sesenta noches en las que el arte se convirtió en el objetivo de las balas criminales, como fue el caso de Harold Angulo Vencé, mejor conocido como “Junior Jein, el Señor del Pacífico”, un artista y cantante que decidió resistir a la barbarie, tal y como muchos artistas tratan de hacer en medio del caos del desgobierno: a través del sencillo acto de continuar luchando por sus sueños, sin más armas que su propio talento y con la esperanza de que sus creaciones logren convertirse en semillas de cambio y conciencia, en las mentes de quienes las escuchan. El cantante murió en extrañas circunstancias, una noche, mientras salía de una discoteca donde promocionaba su trabajo musical. Ésa es la realidad de los artistas que no salen a dar conciertos “humanitarios” en las fronteras: el tener que entregarse en cuerpo y alma a la materialización de su sueño, hasta que el sueño viva de ellos, aún si ellos no pueden vivir del sueño; pues, para ese talento, esa fuerza y esas ganas de dejar una huella en el mundo, las instituciones no tienen recursos. Los recursos están destinados a acciones más “concretas, útiles y tangibles”, como lo es pintar de azul los uniformes verdes cubiertos de sangre…

(https://colombia.as.com/colombia/2021/06/16/tikitakas/1623859322_648224.html)

Sesenta atardeceres en las que la institucionalidad “respetable” demuestra la debilidad de su proceder, al permitir, no solo que las fuerzas armadas estatales y para estatales puedan cooperar y “Convivir” (https://www.youtube.com/watch?v=OweX_aXqFzM); sino, además, demuestra cómo la única política de su débil proceder, no es otra distinta a señalar como enemigo a quien no piensa como él, a tildar de vándalo al que protesta, infiltrando las marchas, para tomar fotos y así identificar a quienes poder apuntar, impunemente , con las armas del Estado.

(https://www.youtube.com/watch?v=oZdgahUOWiM)

Sesenta días en que los medios de comunicación se han esforzado al máximo por convencer a la opinión pública de que más vale un vidrio roto, un C.A.I. quemado o un semáforo desvencijado, que una joven ultrajada, que las cabezas empacadas en bolsas de basura, que los cuerpos desmembrados encontrados en el río Cauca y en Mulaló o los muchachos asesinados por las armas del estado. Supongo que, como el Rey Eduardo I en la película “Corazón Valiente” (1995), los “reyezuelos” colombianos también piensan que los muertos son gratis, mientras todo lo demás realmente cuesta dinero.

Tristemente, luego de dos meses, aquel discurso ha logrado sus frutos, pues el desgaste de la población por la situación social es tal, que muchos han empezado a rechazar las manifestaciones por la destrucción de andenes y parques. En la ciudad de Pasto, por ejemplo, ante el ataque del ESMAD muchos jóvenes optaron por armarse con los adoquines de las calles pavimentadas hace muy poco tiempo; entre la gente del común, no es raro escuchar su descontento por estas acciones. Curiosamente, cuando años atrás el alcalde de turno decidió convertir a Pasto en una copia mal elaborada de Bogotá, se tomó la decisión de destruir la carrera 27 para abrir vías, con el pretexto de mejorar la movilidad de la ciudad y, en especial, de la flota de buses de la que es propietario el alcalde de aquella época. ¿Qué sucedió entonces? Que muchas casas antiguas fueron destruidas, pero nadie se indignó por eso. Hoy en día, sobre la mejorada y amplia calle, pueden verse las ruinas de las viejas casonas y pensiones, en medio de potreros devorados por la mala hierba.



El término “vandalismo” sólo se usa cuando los jóvenes levantan adoquines para defenderse de la policía que arremete contra ellos con una intensidad que, tal vez, ni siquiera las mismas guerrillas han sentido en carne propia; sin embargo, cuando lo que destruyen son las casonas antiguas, con maquinaria pesada, para tender asfalto y dejar los restos de las viviendas a la intemperie, entonces no se utiliza el término: “vandalismo”, sino el manoseado y mal entendido: “progreso”, ese que nos ha llevado a tener que pagar una tarifa de transporte público bastante alta, si se tiene en cuenta el tamaño de la ciudad, las distancias, el tener que caminar parte del recorrido para alcanzar el transporte público, debido a que la ruta no pasa por un sector en particular, además del horario de trabajo los buses.

Así, desde varios frentes a la vez, el temor del gobierno ante el despertar del pueblo, desveló la doble moral que intenta mantenerse a flote de diversas formas… el día de ayer, en un programa radial, un ciudadano trataba de justificar la inoperancia de la policía ante la inseguridad en Pasto, afirmando que, si los uniformados no combaten a la delincuencia, se debe a que temen arriesgarse a una demanda por parte de la población civil, ya que en el Paro Nacional, han sido muchas las demandas que la ciudadanía interpuso en contra de agentes policiales que, supuestamente, solo realizaban su trabajo. Si en realidad la policía sintiera temor por las demandas de la población civil, ¿por qué actúan contra los manifestantes en las protestas de la manera desproporcionada en que lo hacen? Si de verdad temieran a las consecuencias, refrenarían sus impulsos con los manifestantes tanto como, de acuerdo con el ciudadano que los defiende, lo hacen con los delincuentes. 

El Paro Nacional permitió que la ciudadanía en general (a excepción de aquellos que marchan armados y vestidos de blanco) logre comprender la clara desproporción de argumentos como el anterior, ya que al parecer, más le vale a una persona en manos de la policía, ser un ladrón, un delincuente o un raponero, que ser un manifestante, una joven defensora de los derechos humanos, un músico, un ciudadano del común al que le falte una luz roja en el automóvil o una persona que, por casualidad, haya olvidado sacar la cédula al salir a la calle; al parecer, para estos casos, la autoridad sí es capaz de sobreponerse a su temor de recibir una demanda. Como afirma Carmine Falcone en la serie “Gotham” (2014): “No hay crimen organizado sin fuerzas del orden público.”  

(https://fb.watch/6vjUcrXb4u/)

(https://www.youtube.com/watch?v=TDHHaXEcSFg)

El Paro Nacional logró desnudar la podredumbre de un país que se ufana de autónomo y libre, cuando en realidad jamás alcanzó su completa independencia, de ahí que todavía continúen grandes resabios entre amplios sectores de la población, como es el caso de los grupos y organizaciones de ciudadanos que se ufanan de formar parte de la aristocracia criolla, educados en las creencias verdaderas, con abolengo y linaje “de bien”, que ostentan símbolos cruzados para defender la barbarie de la conquista y el genocidio masificado de los tiempos del Imperio Español; ególatras e idólatras que se piensan como herederos vivientes de los cruzados tradicionales y que serían felices instaurando un Eje o Centro Cultural Cruzado, para mantener el pensamiento de las personas anquilosado en la vieja época de virreyes y castas sociales, esclavitud y superioridad racial. (https://twitter.com/i/status/1402680089175904260). El fascismo y el clasismo no se erradicaron, tan solo se “modernizaron” de acuerdo a la época y a la ocasión. 

(https://www.youtube.com/watch?v=9by2ooHGiOk)

Luego de más de sesenta noches de zozobra y disparos, Duque afirma que instaurará una ley para reprimir la protesta y condenarla como un acto terrorista sin posibilidad de excarcelación, como solución a la crisis social que vive el país (https://www.asuntoslegales.com.co/actualidad/presidente-ivan-duque-propuso-al-congreso-tramitar-ley-antidisturbios-y-antivandalismo-3194151). Al parecer, el presidente es incapaz (¡para variar!) de dimensionar las consecuencias que una ley tan absurda como ésta podrían traer al país; ya que, si en la actualidad la cantidad desbordada de asesinatos (https://twitter.com/i/status/1407105956660584457), desapariciones, mutilaciones (no solo oculares, cabe resaltar), cuerpos descuartizados, violencia sexual (https://www.colombiainforma.info/policia-del-esmad-violo-a-menor-de-edad-en-medellin/) entre otros aberrantes excesos cometidos por la fuerza pública, alcanzan niveles alarmantes en tan solo sesenta días, ¿qué ocurriría si, en lugar de castigar a los culpables, el pelafustán uribista que gobierna decide premiarlos al garantizarles más libertad para desatar su furia sobre los manifestantes? Como afirma el Rey Arturo en “Lancelot. El Primer Caballero” (1995): “Hay leyes que esclavizan y también hay leyes que liberan.” Por desgracia, desde que el ex presidiario Uribe llegó al poder y legó los despojos del país a su títere incapaz, en Colombia cada día tenemos más leyes que nos esclavizan; esta absurda iniciativa que Duque planea presentar este 20 de Julio, es prueba de ello.

https://diariocriterio.com/2021/06/30/paro-nacional-dos-meses-de-violencia-e-incertidumbre/?fbclid=IwAR2Cs86w-i3jcs7dW909MLJAu2j_fJGlnm-Zt2J9swETo_yPDDFnI-CldM0

¿Por qué en lugar de condenar la protesta con su dichosa ley antivandalismo, a Duque no se le ocurre crear una ley anticorrupción? ¿Por qué no se le ocurre, mejor, tramitar una ley que reduzca sustancialmente el salario de congresistas y senadores, así como de ministros y presidentes? ¿Por qué no piensa, en un “acto de caballerosidad”, como le dijo Velez a Biden, congelar por decreto la pensión vitalicia de todos los expresidentes, incluida la que él mismo recibirá, para poder cubrir con todo ese dinero la matrícula cero que acaban de hundir en el congreso? ¿Cómo es posible que un supuesto presidente no pueda ver algo tan obvio? ¿Una situación que cualquier ciudadano del común puede deducir por su cuenta?


En estas ocho semanas Colombia y el mundo entero, excepto, claro está, los bárbaros y para-gomelos “de bien”, así como los enceguecidos e iracundos integrantes de esa nefasta secta llamada “uribismo”, comprendieron que el país necesita, como nunca, un cambio verdadero, uno profundo y de fondo, uno que requiere que todos los ciudadanos comprendamos, de una vez y para siempre, que todos somos seres políticos, pues todos somos ciudadanos y, por el simple hecho de serlo, tenemos la responsabilidad de velar por el bienestar de nuestra nación a través del voto responsable y consciente, pues no basta con votar en blanco o con no votar; tampoco basta con un presidente diferente, si a la larga los congresistas, senadores, alcaldes, concejales y gobernadores siguen siendo los mismos de siempre, que durante décadas se han encargado de mantener hundida en la pobreza y el abandono a la Colombia profunda. 

El cambio que Colombia necesita es un cambio de espíritu y de corazón, de cultura y de educación, de alma y de conciencia, que abarque todos y cada uno de los rincones de su infraestructura y sociedad; de tal manera que, cuando se realice una reforma a las fuerzas armadas, no sea por algo tan banal como un cambio cosmético de color, sino para poder asegurar que sean soldados como el hijo de Don Raúl Carvajal, y no bárbaros como Zapateiro o Vargas, quienes alcancen el rango de General en las plenarias del Senado.



Las sombras que nos envuelven como nación, nos permitieron ver la verdad del país como nunca antes. Ojalá todo lo que ha tenido lugar en estos dos meses sea suficiente para conmovernos y motivarnos a tomar nuevas decisiones, que nos permitan ser sujetos políticos responsables. Ojalá, el nefasto proceder estatal y uribista, que ha relucido en medio de las sombras con las que tratan de amordazarnos, sean suficientes para que podamos comprender el poder que tiene el voto ciudadano, la única herramienta efectiva con la que contamos para transformar a nuestra nación. Ojalá la zozobra y las tinieblas de estos meses realmente nos hayan marcado el corazón y el alma para comprender la necesidad de un cambio verdadero . Si las sombras lograron transmutar la indiferencia en conciencia, los sacrificios de estos meses no habrán sido en vano, ya que, como dijo J. R. R. Tolkien: “Sobre todas las sombras cabalga el Sol”.

Juan David Bastidas Pantoja







viernes, 25 de junio de 2021

ENTRE LECTORES Y ESCRITORES

El joven escritor antioqueño Jhonathan Yiraldo, autor de la obra "Mis Demonios Son Humanos", inicia su viaje a lo largo y ancho de "La Tierra de las Cordilleras", en compañía del Jaguar Dorado.





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Así mismo, si deseas conocer la obra de Jhonathan Yiraldo, no dejes de visitar la página oficial de Volar Editorial: https://volareditorial.com/






sábado, 5 de junio de 2021

DESHONOR

“En el reino de Hoh-Quiú he visto escasez y desperdicio; hambre y opulencia; soberbia y esclavitud. Los husihuilkes decimos que esto no merece llamarse paz, y tampoco merece llamarse guerra. Porque guerra es cosa de guerreros contra guerreros. Lo que aquí he visto, nosotros lo llamamos deshonor…”

“Los Días de la Sombra” – Liliana Bodoc

Hace tiempo, en la universidad, pude ver una película que me impactó profundamente, se titula “Voces Inocentes” de Luis Mandoki (2004), una obra que muestra la barbarie que el pueblo de El Salvador tuvo que padecer en manos de las fuerzas militares de su nación, que parecían enfocadas en dirigir sus armas hacia el pueblo, como si éste fuera su peor enemigo. La cinta se narra desde la perspectiva de un niño que crece en aquellas terribles circunstancias, pasando noches enteras en el suelo de su casa, con los colchones sobre él y sus hermanos, mientras las balas silbaban de un lado a otro, indiferentes al terror de los pequeños que, además, vivían con miedo a cumplir doce años pues, a esa edad, el ejército hacía levas en los colegios, para llevarse a los niños y convertirlos en soldados que “sirvieran a la patria”. La película es triste y desgarradora, no solo porque da a conocer el sufrimiento de cientos de personas en El Salvador; sino porque, aún en la actualidad, aquella cinta es una clara radiografía del dolor que padece Colombia.

Hoy, el Paro Nacional se ha convertido en una radiografía de la desigualdad, los crímenes de estado y la impunidad que campean como amos y señores del país. Los desmanes que se han presentado se convirtieron en la excusa perfecta que las clases gobernantes y la “gente de bien” necesitaban, para extender sus habituales cortinas de humo y justificar sus actuaciones, esgrimiendo las excusas de siempre (como el “castrochavismo”) en un claro intento por culpar al paro, a los bloqueos y a las manifestaciones de todo el abandono, la negligencia y la falta de equidad por las que Colombia ha padecido desde el momento mismo de su independencia. Y, precisamente a raíz de los desmanes, producto directo del descontento social, ahora pretenden izar una nueva bandera: la del heroísmo de las fuerzas armadas colombianas, tanto las legales como las ilegales que, según ellos, luchan en franca desventaja contra la turba de “resentidos y vándalos” que, a punta de piedras y escudos improvisados, pretenden derrocar a la supuesta democracia colombiana. 

https://www.facebook.com/photo?fbid=334671808018981&set=p.334671808018981

La violencia que ha envuelto al país en el último mes demuestra no solo la negligencia, sino también la intransigencia de gran parte de los dirigentes actuales; no por nada se dice que la violencia es el alma de los gobiernos débiles y, precisamente por eso, el hecho de que las personas del común no tengan otra forma de ser escuchas por sus gobernantes sino es a través de marchas, bloqueos, paros y piedras, describe con claridad el tipo de sociedad que compartimos; en especial si somos conscientes de que, ante la única opción de los ciudadanos del común para tratar de ser escuchados, la contundente respuesta que el gobierno ofrece no es otra sino la violencia desatada, criminal y desproporcionada de las fuerzas armadas.

(https://www.facebook.com/fabiandiazcomunidad/videos/2869426826609321)

En la cotidianidad, la policía afirma que es imposible poner un agente en cada esquina para salvaguardar la seguridad de una ciudad; sin embargo, parecen estar en cada calle, cuadra y esquina, cada vez que se organiza una marcha en el marco del Paro Nacional. Así mismo, son muchos los casos de establecimientos que han sido asaltados en más de una ocasión por los mismos delincuentes, sin que la policía se manifieste, por mucho que los afectados traten de contactarlos clamando ayuda (https://www.facebook.com/NotiCentro1/videos/1114074549006665); por otro lado, paradójicamente, para acallar las marchas la policía responde con agilidad inusitada. Personas de clase trabajadora, cansados de los asaltantes que una y otra vez atacan sus comercios, y también de la indiferencia de la policía, muchas veces terminan por herir o incluso matar a los criminales y, por ello, terminan siendo judicializados y obligados a resarcir a sus atacantes (https://www.youtube.com/watch?v=Z0iSO_9f6SE); aun así, en medio del Paro Nacional, fueron vistos e identificados muchos “ciudadanos de bien” que salieron armados a disparar a los manifestantes en plena vía pública y, en lugar de ser judicializados, bastó con que se justificaran como pobres víctimas de las circunstancias, para salir bien librados a pesar de las pruebas y las confesiones realizadas.




Nuestro petimetre uribista, aquel que de verdad ha tenido todo regalado (incluyendo la misma presidencia), al decretar con sus ínfulas de dictadorzuelo la militarización de ciudades y departamentos, teniendo en cuenta el “uso escalonado y proporcional de la fuerza”, demuestra una vez más lo desfasado que se encuentra de la realidad de Colombia, ya que, solo en Polombia (donde supongo que permanece jugando con un balón de fútbol al ritmo de los “versos” de Maluma), se puede pretender poner en el mismo nivel a un manifestante que marcha y un integrante del ESMAD. Al realizar dicha comparación, podemos ser testigos de una clara e innegable desproporción, porque, de otro modo ¿cómo comparar a un manifestante, sin más protección que la ropa que lleva, con un integrante del escuadrón móvil antidisturbios, que avanza pertrechado con armadura y escudo, además de contar con todo un arsenal que, como en el caso de Dilan Cruz, ya ha demostrado ser letal? 

(https://www.facebook.com/ElColombiano/videos/1331261220379419).

El surgimiento de la así llamada “Primera Línea” de manifestantes con escudos improvisados, ¿no es acaso un síntoma de esa desmedida desproporción que existe en Colombia, que obligó a la ciudadanía a organizarse y pertrecharse como mejor ha podido, para tener una relativa sensación de seguridad durante una manifestación, frente a aquellas fuerzas e instituciones que, se supone, deben velar por su seguridad?

(https://www.youtube.com/watch?v=Yirfasy73us)

Pero la desproporción va más allá, pues llega hasta la misma psiquis de las personas que conforman ambos bandos, pues no puede ser equivalente el deseo de un ciudadano de exigir garantías para poder trabajar, estudiar y vivir en su país de origen; al aparente adoctrinamiento al que son sometidos los integrantes de las fuerzas armadas, al ser preparados para convertirse en una “fuerza letal”, a partir de las teorías de reconocidos neonazis, que terminan por convencerlos de que todos aquellos que salen a marchar son “enemigos del estado” y, por ende, deben ser tratados con el rigor de las armas en combate abierto. 




(https://www.youtube.com/watch?v=YIBGRJKZij0)

Si a todo lo anterior le añadimos la vieja táctica militar que asegura que: “la mejor defensa es un buen ataque”, tal vez comprendamos mejor la razón por la que muchas veces, como corroboran videos y testigos, los desmanes comienzan precisamente cuando hace su aparición el Escuadrón Móvil Antidisturbios (https://www.facebook.com/diana.naranjo.77715869/posts/334434734785613) y también parece más comprensible la necesidad de infiltrar las marchas con integrantes de estas instituciones, precisamente para lanzar la primera piedra que desate la avalancha. (https://www.facebook.com/100001435970441/videos/4134027579988400)

La crisis que Colombia enfrenta no surgió de un día para otro; quienes marchan en el paro no se levantaron un día y sintieron ganas de salir a gritar arengas contra el gobierno. La crisis en el país viene desde hace mucho tiempo atrás, a raíz de las necesidades acumuladas, de la corrupción rampante y los crímenes impunes, que las rancias clases dirigentes pretendieron en su momento continuar disimulando, al ensalzar a un presidente que, paradójicamente, sí resultó ser un aparecido que emergió de la nada, de un día para otro. La democracia siempre ha estado en riesgo en Colombia, en especial desde que el paramilitarismo, en conjunto con la institucionalidad, el narcotráfico y la libre empresa decidieron “refundar la patria”. Las últimas décadas, con modificaciones a la constitución, reelecciones y fosas comunes; además de desplazados, glifosato y compra de votos; constituyen la peor época de la democracia colombiana que, como una olla a presión, finalmente estalló en las multitudinarias manifestaciones del Paro Nacional, como consecuencia directa del mal gobierno que se esfuerza por continuar separando al país político del país real, de ese que no aparece en los medios masivos de comunicación que, como afirman en la película “V de Venganza” (2005), no se han encargado de crear mentiras, tan solo de transmitirlas, ya que de crearlas se encarga el gobierno directamente. 

(https://www.facebook.com/andresfelipe.tellezbuitragoh/videos/4040651236021813)


Una de las más grandes mentiras a la que se aferran en este momento convulsionado, es a la falsa idea del heroísmo de las fuerzas militares; esta es una idea no solo desgastada, sino que, en medio de todo lo que Colombia ha vivido en los tiempos recientes, no cuenta con la suficiente solidez como para mantenerse por sí misma, ¡mucho menos para tratar de sostener un ideal de país! Lo más peligroso de esta idea, es que muchos colombianos son lo suficientemente ingenuos como para continuar creyendo en aquella anticuada creencia referente a la “Gloriosa Carrera de las Armas”; de ahí su atracción por las máquinas que matan, por los uniformes y los toques de diana; de ahí el peligro de que, con el triunfo de Molano en las mociones de censura, en medio del ridículo espectáculo que dieron algunos representantes al asistir al Congreso disfrazados de policías, como niños en Halloween, una parte de la población sienta un auténtico llamado a tomar las armas y a defender la patria de todos los “vándalos” que desean apoderarse de ella.



A veces se confunde el honor con el ego, y esa confusión puede enturbiar la mirada y embotar la sensatez con mucha facilidad. Muchos todavía piensan que el fin justifica los medios, aún si dichos medios involucran flagrantes y atroces acciones criminales (https://www.youtube.com/watch?v=wRu5_eyzNeY). Casos como los falsos positivos, en ese afán de mostrar resultados aún si esto implicaba volver las armas contra el pueblo inerme, inocente, pobre y trabajador; la mal llamada “comunidad del anillo”, que creó una red de prostitución al interior de las fuerzas militares (https://www.kienyke.com/krimen-y-korrupcion/le-costo-la-vida-esta-alferez-descubrir-una-red-de-prostitucion-en-la-policia); los casos de civiles secuestrados por militares, para luego ser vendidos a la guerrilla (Guillermo Rico Reyes. “Una Mentira Llamada Pos-Conflicto” 2016); el espionaje a través de las “chuzadas” del extinto DAS; las grotescas canciones sobre calaveras, madres, estropajos, tumbas, suegras, novias y vampiros negros, con las que buscan “envalentonar” a los reclutas (https://www.infobae.com/america/colombia/2020/10/22/cantos-militares-que-incitan-a-la-violencia-contra-la-mujer-despiertan-indignacion/) y, finalmente, el terrible accionar de la policía frente a la manifestación del Paro Nacional, son pruebas de que hace tiempo las instituciones armadas dejaron de lado el honor, para alimentar el ego, tanto de sí mismas, como de los poderosos que las amparan. 

¿Y cuál es la consecuencia de todo lo anterior? Que ciudadanos “de bien”, como ciertos individuos que afirman ser “empresarios” en Cali, piensen que cuentan con las facultades suficientes para tomar armas (¿de fogueo?) y disparar contra los manifestantes; pues basta con señalar que se trata de vándalos, para justificar su proceder, convencidos de que su dinero y su imagen son garantías suficientes para mantenerlos exentos de afrontar la ley; de ahí que realicen videos y los viralicen por redes sociales, presentando excusas, afirmando que han aprendido la lección, que el camino no son las armas, la guerra civil o el “resentimiento”; para luego victimizarse y así, finalmente, dar a entender que sus acciones están más que justificadas. Yo me pregunto, si a uno de estos “ciudadanos de bien” no lo hubieran identificado, ¿habría hecho el video para justificarse? Me parece extraño que afirme que siente miedo de que lo ataquen, cuando claramente es capaz de tomar un arma para “defenderse”. ¿Qué es lo que pretende este sujeto cuando afirma que su arma la obtuvo legalmente? Tal vez vanagloriarse de su aparente capacidad adquisitiva pues, a fin de cuentas, si realmente tuviera el valor de dar la cara, no haría un video para redes sociales, eso cualquiera puede hacerlo en la actualidad; lo que realmente demostraría su arrepentimiento sería su entrega voluntaria a las autoridades para ser juzgado por las acciones nefastas que llevó a cabo, como conformar grupos de para-civiles, para disparar contra aquellos que no están de acuerdo con él. Eso sí que demostraría que se encuentra arrepentido y que pagará ante la ley y ante Colombia por pensar que las armas son la solución a los problemas nacionales y a los de la comuna veintidós de Cali. 

(https://www.facebook.com/748329521844659/videos/530442415001296)

¿Qué le demuestra Colombia al mundo entero si permite que estas situaciones queden impunes? ¿Qué le están diciendo el gobierno de Duque y su cruel titiritero al pueblo colombiano al permitir que, además de todos los crímenes de lesa humanidad impunes a lo largo de sus respectivos periodos presidenciales, estos nuevos casos, documentados y vistos por ciudadanos de todo el mundo, sea tratados con la misma indulgencia y cubiertos por el mismo manto de olvido y desdén con el que se han cubierto los anteriores? ¿Qué mensaje le dan a Colombia y al mundo las fuerzas armadas de esta nación, si deciden obedecer los absurdos mandatos del coronel retirado del ejército Plubio Hernán Mejía que, con diecinueve años de prisión a cuestas, por falsos positivos y paramilitarismo, tiene el descaro de escribir comunicados exhortando a las tropas a tomar las armas y hacer “valer la institucionalidad”, por encima del mismo presidente? (https://www.youtube.com/watch?v=mUo7YTJkofk) ¿Qué sucede en el alma y en el corazón de los integrantes de estas instituciones, si deciden obedecer las desproporcionadas órdenes de un criminal condenado, por mucho que haya sido militar de alto rango, y que los exhorta a volverse los verdugos de su propio pueblo? Como decía una pancarta que sostenía una joven durante la manifestación del pasado 28 de Mayo: “¿A dónde fue el amor con el que juraste defender a tu pueblo, gritando Dios y Patria?”


https://www.facebook.com/NarinoNoticiasLaOriginal/videos/309142107511751

Y, así como hay personas ingenuas que piensan todavía en la nobleza de las armas patrias, también existen policías y militares ingenuos que creen que sus acciones están protegidas de cualquier consecuencia, porque es su deber y su trabajo aplicar la fuerza cuando sea necesario. Luego de la “seguridad democrática”, las fuerzas armadas pensaron tener una especie de patente de corso para justificar su proceder, por muy ilegal que fuera; sin embargo, en el momento en que dichos crímenes se revelaron, los titiriteros se contentaron con que fueran sus marionetas las que pagaran los platos rotos. Con los escándalos de Agro Ingreso Seguro, los falsos positivos, entre otros crímenes, no fue quien encabezaba el gobierno en ese entonces quien rindió cuentas ante la ley, fueron sus títeres de turno quienes de una forma o de otra se vieron acorralados por la justicia. 

Hoy la historia se repite, y no solo porque quien pagará las consecuencias será el inepto presidente que encabeza el gobierno, pese a que los hilos que lo mueven son pulsados desde otras instancias. La historia se repetirá cuando llegue el momento de pagar las consecuencias, pues en ese instante las instituciones se lavarán las manos y van a contentarse con tildar de “manzanas podridas” a los funcionarios implicados en los crímenes de estado durante la protesta, y asegurar que “no estaban ejerciendo sus labores el día del altercado” (https://www.youtube.com/watch?v=HOzTqafPTfI) para, finalmente, abandonarlos a su suerte; tal y como en el pasado han abandonado a su suerte a muchos integrantes de estas instituciones que, luego de volver heridos y discapacitados de enfrentar la guerra fratricida, terminaron muriendo en medio de la pobreza y la indiferencia, esperando ingenuamente a que las tutelas impuestas les permitieran disfrutar, al menos durante los últimos días de sus vidas, de una pensión digna del tiempo, la sangre y la juventud derramadas por el “honor” de la patria o, mejor dicho, por el “ego” de los que mal gobiernan. (https://www.youtube.com/watch?v=WfXHwecnqao)

Sería un ejercicio interesante para los integrantes de la fuerza pública que, antes de salir a ejercer sus funciones el próximo día de marchas, se dieran la oportunidad de ver la película “Voces Inocentes” (2004) que mencioné al principio de este texto y, posteriormente, se pregunten en la soledad de sus almas: “¿De verdad vale la pena perder el honor propio para satisfacer el insaciable ego criminal de la resentida e indiferente ´gente de bien´?”

(https://www.facebook.com/RevistaElCentenario/videos/1100855943771903)

¿Vale la pena prolongar el deshonor?

(https://www.youtube.com/watch?v=qFCYToPoQVw)

Juan David Bastidas Pantoja

(Todas las imágenes usadas en esta presentación fueron tomadas de Internet y su uso se hace con fines didácticos y de entretenimiento.)