domingo, 1 de enero de 2017

EL AÑO DEL JAGUAR DORADO

Realmente 2016 fue un año supremamente intenso, diferente y lleno de sorpresas y triunfos, aunque también de dificultades, retos y vicicitudes. El año que pasó estuvo colmado de viajes, de experiencias nuevas y gratificantes, de la posibilidad de conocer a personas nuevas que, amablemente, se interesaron en mi obra y prestaron su ayuda, a través de sus diferentes habilidades, conocimientos y profesiones, para lograr consolidar el arduo proceso de consolidación de La Tierra de las Cordilleras. A todos ellos, muchas gracias.

El año que pasó conté con la bendición que durante 28 años me ha acompañado: una familia amorosa, comprensiva y dispuesta a apoyar mis sueños y a velar por ellos. Conté con el apoyo de amigos leales, que me acompañaron en la consolidación de este sueño por el que he luchado toda mi vida. Conté con el cariño y la ternura de una pareja amorosa y dispuesta a encarar los retos y a superarlos hombro a hombro conmigo. A todos ellos, muchas gracias...

Fue un año en el que la historia de Yurak dejó de ser un texto impreso y argollado esperando a ser publicado, para convertirse en un auténtico libro, en todo el sentido de la palabra. En el momento en que sostuve en mis manos por primera vez mi ejemplar de La Tierra de las Cordilleras, comprendí que 2016 era el primer año del resto de mi vida... el primer año de mi vida como escritor...

En el año que pasó, muchas personas se acercaron al libro, se interesaron por leerlo, por disfrutarlo, por compartirlo y por recomendarlo. Muchas gracias a todas las personas que de una u otra manera, se han comprometido en cuerpo y alma con La Tierra de las Cordilleras, pues gracias a todos ustedes, 2016 fue, realmente, el año del Jaguar Dorado.

Juan David Bastidas Pantoja.

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